APICULTURA TRADICIONAL Y ARTESANAL EN ASTURIAS

  POR LA CONSERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y UN DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE

Todos conocemos los excelentes productos que las abejas elaboran a partir del néctar, polen o resinas de las plantas, unos por su valor alimenticio, otros por el medicinal o cosmético, etc. También es sobradamente conocida su función en el medio ambiente y en el campo en general, siendo las abejas los principales agentes polinizadores de la mayoría de las plantas, tanto silvestres como cultivadas.

. Según estimaciones de la FAO y de la Unión Europea, el valor de la polinización de las abejas es de 20 a 30 veces superior al valor de la miel y del resto de productos apícolas.

  . En un estudio reciente sobre la importancia de los polinizadores en la Comunidad Valenciana editado por la Unió de Llauradors i Ramaders-COAG, se pone de manifiesto que el beneficio generado por los polinizadores supera los 600 millones de euros anuales, solo en el sector agrario (el 30-40% de la producción final agraria) y la parte correspondiente a las abejas de la miel ronda los 480 millones de euros.

  . Si las abejas desaparecieran de la Tierra, al hombre solo le quedarían cuatros años de vida; sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres… (Albert Einstein).

              Con los nuevos modelos de producción excesivamente intensivos en los que prima el productivismo y la promulgación de normas muy rígidas, de arriba abajo, desconociendo las especificidades de cada región, se está produciendo una disminución alarmante de la población de abejas (colmenas) en algunas zonas que su orografía, aislamiento, o disminución de la población joven o en edad activa, está poniendo en riesgo los ecosistemas más sensibles de nuestra región. Esto junto con la desaparición paulatina de las colonias de abejas silvestres por la aparición del ácaro Varroa Destructor que sólo puede ser controlado con la intervención del apicultor y que desde los años ochenta viene afectando a nuestras abejas, está poniendo en grave crisis a la apicultura asturiana, sobre todo a la que denominamos tradicional, con un pequeño número de colmenas manejadas de forma artesanal, pero que hasta hace poco tiempo se extendía por todos los rincones de Asturias, en esas construcciones de gran belleza como son los cortines, talameras, hórreos o en las huertas de los pueblos, aportando al mundo rural su trabajo polinizador y un complemento alimenticio o médico sin menospreciar su interés económico para la casería asturiana. Perderíamos una parte importante de nuestra cultura si en nuestros pueblos dejaran de verse colmenas.

            Las características holográficas de Asturias hacen necesario este modelo de apicultura por que los cordales montañosos y los valles, forman corrientes que impiden el paso de las abejas de un lado a otro, haciéndose necesario que los colmenares sean más abundantes y dispersos que en una región llana.

            Como referencia diremos que según información procedente del Catastro del Marqués de la Ensenada a mitad del siglo XVIII existían en Asturias, censadas 65.813 colmenas destacando Allande con 5.991, Tineo con 4.916 e Ibias con 3.667.

            Flórez Lorenzo a principios de 1931, con el objetivo de confeccionar un mapa apícola para la Feria de Muestras de Gijón, llevó a cabo un estudio a través de circulares. Para ello envió mil doscientas hojas encasilladas a todos los maestros nacionales de la provincia. Fueron devueltas 422, es decir, el 35% de las repartidas. El total de colmenas resultantes se eleva a 27.639 y el número de apicultores es de 4113. Destacando los concejos de Castropol con 8862 colmenas y Tineo con 5270.

            En la actualidad existen censadas en la Consejería unas 30.000 colmenas y un número de apicultores de poco más de 1500.

            Consideramos urgente la toma de medidas tendentes a evitar que esta situación continúe agravándose por la importante repercusión que esto tendría tanto en el paisaje, agricultura, ganadería y en general y en todo lo que nuestro mundo rural nos ofrece.

            Pretendemos promover acciones con objeto de dar a conocer esta problemática al ciudadano en general, así como a los otros sectores productivos y económicos del mundo rural para aglutinar y defender esta actividad desde el punto de vista económico, ecológico, cultural o de ocio.

            Proponemos que se considere a la apicultura una actividad a proteger y potenciar pro ser un bien imprescindible como queda demostrado en lo antes expuesto.

            Que se elabore una normativa específica para el Principado de Asturias que tenga en cuenta las características propias y especialmente sensibles al modelo de apicultura que se desarrolló históricamente.

            Que se realicen los estudios necesarios tendentes a conocer la situación actual de los colmenares tanto en los aspectos sanitarios como de las variedades de abejas existentes, para saber el estado actual de nuestra abeja autóctona.

            Nos comprometemos a colaborar con las entidades que respalden este proyecto para el desarrollo de las medidas que redunden en el beneficio común.